Personalmente en mi vida ministerial como sacerdote, he podido ser testigo fiel y creíble del poder de Dios en mi propia vida y en la de miles de personas creyentes y no creyentes; con las cuales he podido encontrarme en los distintos congresos de oración y evangelización, en los que he participado en los diferentes países de los cinco continentes, donde he estado, ya que me dedico en mi ministerio sacerdotal, como predicador carismático.

Por esto me surge la pregunta ¿Puede Dios, dar sentido a la Vida? ¿Puede la Fe en Jesucristo, sanar una dolencia del alma o del cuerpo? ¿Puede Dios hacer milagros? ¿La Fe, puede activar el poder de Dios? ¿Puede la Fe en el Señor Jesús, ser capaz de quitar una depresión o llenar la soledad del triste o devolver las ganas de vivir, al que ya no quiere, porque ha perdido la esperanza?

Mis queridos hermanos y hermanas, veamos el texto bíblico que nos explica, como una mujer enferma logra activar el poder de Dios, por medio de la Fe.

Lucas 8:43-4. «Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz».

El texto bíblico, es claro en afirmar que la mujer se encontraba enferma desde hacía mucho tiempo, pero ella, no se quedó lamentándose de su realidad personal, por el contrario decide activar el poder de Dios, por medio de la Fe, cuando decide tocar el borde del manto de Jesús. Ella creía poderosamente que solo tocar, al menos el borde de su capa, podría recibir el gran milagro, que buscó desesperadamente en otros lugares. La mujer fue sanada de un flujo de sangre al tocar a Cristo en secreto. Él no sabía quién le había tocado, pero cuando ella lo admitió, Jesús le dijo: “Tu Fe te ha salvado”. Su sanidad se encuentra disponible a todo aquel que realice el contacto de Fe.

También puede que Tu a nivel personal, igualmente como la mujer enferma del Evangelio, estés también atravesando en tu vida, un momento difícil por una grave enfermedad, el abandono o muerte de un ser querido, por una depresión o soledad, una crisis financiera que te esté afectando actualmente. Por ello, te invito mi querido hermano, para que decidas activar el poder de Dios, mediante Fe. Activa la Fe perfecta, esa que es la certeza de haber recibido lo pedido en oración. ¡LA FE BAJA EL MILAGRO DEL CIELO, EL MILAGRO SE ACTIVA POR LA PALABRA! «¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!» Salmo 42:11.

A lo largo de mi vida, he podido ver miles de personas, que han sido fortalecidas por el Señor, miles de familias que han estado al borde del divorcio y han sido restauradas, miles de personas que han convertido su depresión, en ganas de vivir, personas que estaban llenas de rencor y desde que han perdonado, recibieron la paz en su interior. Por esto es clave, que te pongas en movimiento, no te quedes quieto lamentando tu situación personal, por el contrario toma la valiente decisión de continuar tu vida, viviendo la bendición de Dios, porqué eres su hijo amado, eres hija del Rey de Reyes, así que no hay espacio para lamentarse, por el contrario decídete y activa el poder de Dios, por medio de tu Fe.

Dios te bendiga.

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